Por ejemplo
si Heinz que habitualmente reconoce el derecho y el valor de la propiedad encuentra
que en esta situación ese derecho se contrapone con el derecho
y el valor que
habitualmente le asigna a la vida humana, la situación presentará para él un
dilema moral.
En consecuencia, decida lo que decida hacer esta elección contará para él subjetivamente
como una decisión moral.
Si en cambio Heinz es un ladrón y un asesino profesional que habitualmente no
reconoce
la propiedad ni la vida ni como un valor ni como un derecho, entonces
no se presentará para él subjetivamente ningún dilema moral.
En este caso tanto la decisión de robar el medicamento como la de no hacerlo,
son para el propio sujeto indiferentes desde el punto de vista moral.
Puede ocurrir también que solamente una de las decisiones tenga sentido moral
para el sujeto, por lo cual tampoco se le presentará ningún dilema.